Aunque la Liga española protagonizaba las críticas de ser una "liga de dos equipos", la Premier no se quedaba atrás con sólo Chelsea y Manchester United como candidatos para ganar finalmente el título. El último año que la Premier no vio como campeón a uno de estos dos equipos fue en 2003-2004, con el Arsenal de Henry, Vieira, Pires, Ljunberg... y un emergente Cesc Fàbregas. Desde entonces la liga se la han repartido blues y red devils sin casi oposición. Es decir como en España lo han hecho Barcelona y Real Madrid, que ganan la liga alternativamente desde 2003-2004, cuando lo hizo el Valencia de Benítez.
Aunque hace 6 años de la última liga del Arsenal, Wenger siempre tenía al equipo en la zona alta de la clasificación con un gran juego. Sin embargo, tenía una pega: con los grandes no tenía el mismo acierto goleador que con el resto de equipos. En las últimas seis temporadas ha ganado una vez al Chelsea en el Emirates (2007-2008) y otra en Stamford Bridge (2008-2009), al Manchester le ha ganado una vez en Londres (2008-2009).
Este año parece que la Premier se ha abierto a un nuevo candidato, sin embargo, el Chelsea no está atravesando su mejor momento, de hecho estaría entrando en declive la columna vertebral que ya lleva muchos años con Cech-Terry-Lampard-Drogba. El portero está se está viendo con más trabajo que otros años y el delantero marfileño no es muy probable que renueve. Terry y Lampard continuarán la próxima temporada ya que son dos de los símbolos de este club.
El Arsenal sigue teniendo como gran baluarte al centro del campo, con Cesc, Nasri y Wilshere, un nuevo crack que se está ganando a pulso ser el sucesor de Fàbregas si finalmente viene a Barcelona el próximo verano. Jack Wilshere cumplirá 19 años el 1 de enero y es un medio creativo que a Wenger le recordaba a Rooney "en su determinación y actitud positiva para mejorar", además le gusta subir al área sorprendiendo desde la segunda línea.
El Arsenal tiene una oportunidad de oro para volver a ganar la Premier ahora que el Chelsea está más muerto que vivo. Wenger sólo necesita que su equipo cierre los partidos cuando los tiene ganados y no dé vida a sus rivales, como anoche contra el Chelsea cuando con el 3-0 en el marcador dejó que dieran varios sustos.